martes, 21 de febrero de 2017

NO ESTAS SOLO EN TUS PROBLEMAS

“Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia” (Salmo 73:13).
Asaf, el escritor de este salmo, estaba confundido por sus sufrimientos, especialmente cuando observaba la vida fácil que llevaban los impíos alrededor de él. Casi cayó en un abismo de incredulidad, dispuesto a acusar a Dios de haberlo abandonado, de no preocuparse. De hecho, casi abandonó la batalla por completo.
Este hombre piadoso debe haber pensado: “He estado viviendo piadosamente y soportando dificultades durante todo este tiempo en vano. Toda mi diligencia no ha servido de nada. He sido fiel en alabarlo y estudiar su Palabra y estas plagas y tristezas no tienen sentido. ¿De qué sirve seguir?”
Amado, cuando lleguen calamidades y pruebas sobre ti, debes ser muy cuidadoso. Cuando estás afligido, debes guardar tu corazón de resbalar.
Si tú, personalmente, no estás en la condición de Asaph, puede que sepas de alguien que si lo está. Quizás un pariente, amigo o miembro de la iglesia que esté teniendo problemas graves. Cuando observas el sufrimiento de esa persona justa, te preguntas: “¿Por qué, Dios? ¿Cómo puedes permitir que esto suceda?”
Asaf fue al templo y oró. De la misma manera, cuando llegue el tiempo de dolor o sufrimiento, debes ir a tu lugar secreto de oración. Enciérrate a solas con Dios y derrama tu corazón a Él. Él lo entenderá.
El Espíritu Santo le habló a Asaf: “Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer” (Versículo 18). Asaf se dio cuenta: “Yo no soy el que está resbalando, son los malvados que se deslizan directamente a la destrucción”.
Cuando Asaf comenzó a ver el cuadro completo, se regocijó: “Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre” (Versículo 26). Pudo decir: “Sí, mi fuerza está fallando y estoy soportando una gran batalla, pero no estoy solo en mis luchas. ¡Tengo un Padre amoroso en el cielo que vela por mí!”

lunes, 20 de febrero de 2017

CUANDO LA BÚSQUEDA NO TIENE ÉXITO - Gary Wilkerson

“Y se habían perdido las asnas de Cis, padre de Saúl” (1 Samuel 9:3)
En la Palabra de Dios, las historias de objetos extraviados representan el corazón del Padre por los perdidos. Dios quiere que Su pueblo esté dispuesto a salir y rescatar lo que está perdido, y vemos que eso sucede en esta historia.
El padre de Saúl le dijo: “Toma ahora contigo alguno de los criados, y levántate, y ve a buscar las asnas. Y él pasó el monte de Efraín” (Versículos 3 y 4). Una caminata por las montañas de Efraín era una manera difícil de comenzar, pero Saúl estaba comprometido a cumplir la misión que su padre le había dado.
De hecho, Saúl anduvo por toda la región montañosa, buscando en todo el territorio, pero aún así no encontró las asnas. Debe haber empezado a perder las esperanzas, pero perseveró porque estaba determinado a obedecer la orden de su padre.
Finalmente, Saúl le dijo a su siervo: “Ven, volvámonos; porque quizá mi padre, abandonada la preocupación por las asnas, estará acongojado por nosotros.” (Versículo 5).
Saúl de hecho estaba admitiendo la derrota, al explicar: “Hicimos nuestro mejor esfuerzo y pensé que podíamos tener éxito, pero no fue así, entonces que tenemos que aceptarlo y seguir adelante”.
Para algunos, salir en fe es parte de un compromiso mayor de obedecer a cualquier costo. Para otros, el temor de seguir hasta el final es en realidad un miedo al fracaso. En otras palabras, esas personas no se involucran en aquello a lo que Dios les ha llamado porque temen que no tengan éxito.
Es importante que entiendas que cuando Dios te llama a hacer algo, no siempre te está llamando para tener éxito…¡Te está llamando a obedecer!
La obediencia al llamado depende de ti- ¡El éxito depende de Él!

viernes, 17 de febrero de 2017

EL CAMINO A LA VICTORIA

¿Cuál es el camino a la victoria para el pueblo de Dios?
En primer lugar, sumérgete en la Palabra de Dios, agárrate de tu promesa especial, llévatela al lugar secreto de oración y recuérdasela al Señor. Yo tengo promesas favoritas de la Biblia que se las hago recordar al Señor siempre que clamo a Él:
¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:9-11).
Pídele al Señor cosas buenas. ¡Él está esperando para dártelas! Y pídele que tome toda tu vergüenza y que quite toda mancha de pecado. Él anhela hacer esto por ti.
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos” (Efesios 3:20-21).
Llévale esta promesa todos los días a Dios, diciendo: “Padre, tú has dicho que harás más de lo que yo te pida, así que, hoy Te estoy pidiendo que contestes mi oración con abundancia” ¡Dios se complace al ver tal fe!
En segundo lugar, confía en el Espíritu Santo, que mora en ti. Dios no tiene que enviar a un ángel para que te hable; Él ya ha puesto sus recursos dentro de ti: ¡al mismo Espíritu Santo! Reconoce Su presencia y dile: “Espíritu Santo, tú conoces la salida de este desastre y yo no. En este momento, Te doy la dirección de mi vida. Tú conoces la mente misma de Dios".
Amado, si haces esta simple confesión, experimentarás tiempos de refrigerio de parte del Señor. Aún cuanto estés a punto de darte por vencido, Él permanece fiel para librarte.

jueves, 16 de febrero de 2017

¿ES ÚNICA TU BATALLA?

¿Estás siendo presionado por todos lados y probado más allá de tu capacidad de resistencia? ¿Se ha agotado tu fortaleza dejándote a punto de darte por vencido? Si este es el caso, ¿cuál es tu camino hacia la victoria? Yo puedo decirte cómo Dios continúa sacándome.
En primer lugar, no pienses que estás experimentado alguna batalla extraña y única. ¡Por el contrario! estás en buena compañí. ¿Recuerdas a Job, a Jeremías, a Elías, a David, a Pablo? Lo que tú estás atravesando ha sido común a otros creyentes durante siglos.
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 Pedro 4:12-13).
En segundo lugar, cuando pienses que ya no puedes dar otro paso ni soportar una hora más, con todo lo que hay dentro de ti, clama a Dios: “¡Señor, ayúdame!” Luego, considera el consejo del salmista:
“A Dios clamaré; Y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz. El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, aunque contra mí haya muchos” (Salmos 55:16-18).
“Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos…en mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su Templo y mi clamor llegó hasta sus oídos” (Salmos 18:3, 6).
“Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste” (Salmos 30:2).
Y he aquí un versículo clave: “Porque él librará al menesteroso que clamare y al afligido que no tuviere quien le socorra” (Salmos 72:12).
¡Jesús ha enviado a su Espíritu Santo para que sea tu ayudador y Él no hará oídos sordos a tu clamor de ayuda!

miércoles, 15 de febrero de 2017

NADA PODRÁ MOVERTE

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mateo 7:24).
Amado, tú no estás edificando sobre la roca si necesitas que un predicador te sacuda para que obedezcas a Dios. O si necesitas una lista de lo que debes o no hacer. No necesitas un libro de reglas, tú necesitas un amor apasionado por Jesús.
Cuanto más ames a Jesús, te será más fácil servirle y obedecerle. Cuando tu corazón está atrapado en Jesús, no tendrás que ir constantemente ante Él para decirle: “Dios, quiebra el poder del diablo sobre mí” No, todas esas cadenas se empezarán a caer al mismo tiempo que empieces a conocer Su corazón; y obedecerle se volverá tu segunda naturaleza.
Si estás enamorado de Jesús, te tengo varias preguntas:
¿Cómo puedes pasar todo un día sin pasar tiempo en Su Palabra?
¿Cómo puedes no anhelar estar a solas en oración con Él?
¿Cómo puedes no alabarle y adorarle?
¿Cómo puedes no buscar lo que a Él le agrada?
Jesus nos dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21). ¡Qué promesa tan increíble!
Lee los evangelios y llega a conocer las palabras de Jesús. Comienza con el Sermón del Monte en Mateo 5 y lee hasta el capítulo 7. Y entonces, mientras aprendes Sus Palabras, ¡ejecútalas! Los mandamientos de Dios no son gravosos ni son una carga. Por el contrario, al obedecerlos se vuelve más fácil crecer en nuestro amor por Él.
A medida que edificas tu casa sobre la roca, podrás estar de pie, sin temor, cuando la tormenta llegue. Nada te moverá, porque has estado caminando en obediencia por amor al Padre.

martes, 14 de febrero de 2017

NINGUNA MAQUINACIÓN CONTRA TI PROSPERARÁ

¿Sabías que a veces Satanás junta en un equipo a tus enemigos, tan sólo para impedir tus labores para Dios? Ellos vienen unánimes en un esfuerzo para desalentarte o para frenar el ministerio. Pero si tú estás en una misión divina, si has sido llamado a hacer la obra del Señor, ninguna de estas maquinaciones contra ti, prosperarán.
Nehemías fue llamado por Dios para reconstruir los muros de Jerusalén. La obra estaba progresando maravillosamente, cuando, de repente, Satanás agita un nido de avispones para impedirlo todo. Cuatro líderes muy prominentes se aliaron en un complot debido a que “ellos habían pensado hacer mal [a Nehemías]” (Nehemías 6:2).
En cuatro ocasiones, estos líderes le tendieron una trampa a Nehemías y lo mandaron llamar: “¡Insistimos en que bajes de tu muro y hables con nosotros!” Pero las cuatro veces Nehemías contestó: “¡Yo no bajaré de estos muros! Tengo una obra que realizar, porque Dios me la ha encomendado” (ver versículo 3).
Amado, no te enredes con personas que solamente quieren discutir. Todo esto etá hecho para distraerte y tú debes seguir adelante con la obra de Dios. Entiende, la razón por la cual Satanás viene contra tu vida de oración, tu consagración y tu caminar con Él, no se centra sólo en derribarte. Él también quiere arruinar el ministerio que Dios te ha dado y ¡quiere destruir todo aquello que le da gloria al Padre!
Estos líderes comenzaron a crear rumores en contra de Nehemías, rumores que pusieron a muchos en contra de él. Todas estas maquinaciones fueron diseñadas para introducir miedo en el corazón de Nehemías, de tal forma que se desaliente y terminara huyendo.
¡Pero ninguna de estas trampas pudo detener la obra de Dios! La Escritura dice: “Fue terminado, pues, el muro…Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra” (6:15-16)
Cuando permaneces firme, la obra de Dios continuará y otros, alrededor, lo sabrán y Le glorificarán juntamente contigo.

lunes, 13 de febrero de 2017

¡CORRE PARA GANAR! - Gary Wilkerson

Jezreel era una ciudad que sobresalía en cuestiones de guerra por su gran flota de carros. Los carros representan la fortaleza del hombre y significan el poder para avanzar con gran agilidad y poder.
Actualmente existe un estilo de vida de “carro de guerra”; uno de confort y facilidad en donde todas nuestras necesidades son satisfechas. Y si queremos hacer algo, sólo vamos y lo hacemos.
El estilo de vida de carro de guerra puede ser muy atractivo para los cristianos que tienen estos estándares de éxito: Riqueza material, seguridad y confort. Pero, el verdadero siervo de Dios no busca primordialmente estas cosas; en lugar de ello, él busca obedecer la voz de su Amo y conseguir lo que le concierne a Su reino. Este seguidor aprende desde el inicio de su fe que, al buscar al Señor primero, “todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).
Elías sabía que esto iba más allá de buscar los recursos del mundo. Imagínate la escena donde él se presenta ante el Rey Acab, apostado ahí, en su brillante carro de guerra, observando desde lo alto al pequeño profeta. Sí, Elías le habló firmemente a Acab: “Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje” (1 Reyes 18:44). Pero, posteriormente leemos: “Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta…Jezreel” (versículo 46). ¡El hombre de Dios dejó atrás por muchas millas a un carro de guerra! ¿Cómo logró Elías esto? La frase: “ciñó sus lomos” significa que él se preparó para la carrera.
Cuando Pedro dice: “ceñid los lomos de vuestro entendimiento” en 1 Pedro 1:13, él está diciendo que necesitamos prepararnos a nosotros mismos para la competición, reforzando nuestra creencia y confianza en el Señor. Y el apóstol Pablo usó el correr la carrera como una figura de nuestra vida cristiana. En su epístola final, él dijo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7).
Nosotros, también, podemos correr con fuerza y ganar el premio, si nos preparamos apropiadamente para la carrera.